18/3/2014

El gran hotel Budapest: Los cuentos de Wes

* * * *  MUY BUENA

Vuelve Wes Anderson con un relato humorístico de esos que tantos nos gustan, tiernos, bizarros y con estética de cuento de hadas.
En esta ocasión nos lleva para Europa del Este y nos presenta la historia de Gustav H. (Ralph Fiennes), el legendario conserje del Gran Hotel Budapest. El film comienza con tiempos modernos, un tiempo en el que ya no existen ni la opulencia ni la magia que alguna vez tuvo el hotel más exclusivo de Europa. A partir de una entrevista improvisada, se desata la narración de la historia, una historia de aventuras, de amistad y de evocación a tiempos que ya no volverán.
Como sabemos los que seguimos la filmografía de Wes, el director es un gran nostálgico y una mente creativa sin fin, que puede hacer que el apogeo y el descenso de algo tan común como un hotel, pase a convertirse en un cuento fantástico excelente. Su estética colorida y cercana a la animación se combina con un humor bizarro y por momentos bien negro que permiten disfrutar del juego entre adultez y niñez que propone. Casi todos sus films tienen una gran carga de inocencia y niñez que se combina con la crítica filosa y el humor ácido para dar lugar a un cóctel increíblemente eficaz.
Otro gran atractivo y sello característico del director es juntar a un gran número de estrellas del cine, sobre todo si ya han trabajado anteriormente con él. En esta producción podemos encontrar nombres como Willem Dafoe, Adrien Brody, Jude Law, Bill Murray, Saoirse Ronan,Tilda Swinton, Tom Wilkinson, Lèa Seydoux, Edward Norton, Jeff Goldblum, Harvey Keitel y más. La incorporación en uno de los roles protagónicos del desconocido Tony Revolori fue un golaso de media cancha ya que su buena interpretación, junto a su carisma, hacen que el film tome vuelo.
Lo mismo que dije con la crítica de "El reino bajo la luna" lo repito acá. Sus trabajos no son para todo el mundo, se necesita tener una gimnasia cinéfila que vaya más allá del mainstream hollywoodense, ya que su forma de hacer cine no es convencional y eso puede afectar la apreciación de muchos espectadores que no gustarán de su humor ni de su forma de ver el mundo. A quien escribe le encanta y la verdad es que lo recomiendo mucho. Particularmente "The Grand Budapest Hotel" no es tan genial como "El reino bajo la luna" o "Los excéntricos Tenebaums", pero es muy buen cine y vale la pena verlo.


14/3/2014

El Sobreviviente: Un épico rescate.

* * * *  MUY BUENA

No se trata sólo de disparar balas, masticar chicles mientras se apunta a un objetivo y matar a quien se le cruce. “El Sobreviviente” es una película que se destaca un poco, dentro de lo que el género bélico puede ofrecernos. Debo confesar que no soy fanático del cine que evoca guerras y más guerras. Quizás esta cinta sea una excepción ya que hay ciertos condimentos adicionales que, a mi gusto, la hacen interesante.
Por empezar, un punto atractivo para todo espectador lo hallamos en la trama: interesa todo lo que se base en hechos reales. Esta película cuenta la historia de una fallida operación militar en Afganistán durante el 2005: la  "Operation Red Wing." Cuatro miembros del equipo SEAL deberán encontrar a un peligroso cabecilla talibán de una importante célula terrorista. En medio de los frondosos bosques montañosos afganos, los cuatro militares (Mark Wahlberg, Taylor Kitsch, Emile Hirsch y Ben Foster) son emboscados por las fuerzas enemigas. Superados más que ampliamente en número, el grupo norteamericano deberá sobrevivir sin apoyo externo y sin otra ayuda más que sus armas y su espíritu de equipo.
El justo metraje de ciento veinte minutos permite centrar la historia en el personaje de Mark Wahlberg y las dificultades que sufre para sobrevivir junto a sus compañeros. Es otro punto a favor para que esta sólida historia marche sobre paso firme, sin necesidad de generar líneas argumentales secundarias que poco aportan o que aplastan las buenas intenciones del guión.
Gran dirección de Peter Berg ("Hancock"), quien retrata con ese tinte de documental tan característico del cine de Bigelow ("Vivir al Límite"; "La Noche más Oscura"). La escena del enfrentamiento entre los bandos en los bosques afganos no tiene desperdicio. Muy bien lograda, no sólo resalta la tensión que produce ese choque sino el modo en que los cuatro agentes lo viven entre sí, vislumbrando el sentido de amistad, el deber y la honorabilidad, la justicia, la unidad y el sacrificio. Ahí radica la riqueza de la trama.
Pero hay algo que parece ser un cáncer que no puede erradicarse en las películas de esta naturaleza. Y se trata de ese sentimiento nacionalista yanqui exacerbado que desborda cada vez que el cine se refiere a cualquier clase de ocupación. Enarbolar la bandera imperialista parece ser el deporte favorito si de guerras se trata. Además, se plasma esa necesidad irrefrenable de mostrar a la corporación militar norteamericana como las tropas salvadoras del mundo. En fin, la política internacional de Estados Unidos presente en el cine. Más allá de esto, en poco afecta al buen resultado que la cinta ofrece.
Nominada a dos premios Oscar (Mejor Sonido y Mejores Efectos de Sonido), este apartado técnico se conjuga con una impecable fotografía y una perfecta edición, que logran transportarnos al ambiente bélico de Afganistán y permiten implicarnos con los personajes. La música acompaña muy bien, produciendo el efecto que debe producir en el momento preciso. En definitiva, una película que logra tensión y redención en buenas dosis. Algo para destacar: el final, con fotografías de los verdaderos soldados que trabajaron en esa operación militar. A modo de homenaje.

Crítica realizada por Leo Arce.



12/3/2014

Ella: El amor en tiempos 3.0

* * * * * EXCELENTE

Pequeña gran película que sorprendió a más de uno, sobre todo a aquellos espectadores no familiarizados con los trabajos de su gran director y escritor, Spike Jonze ("Adaptation", "Where the wild things are", "Being John Malkovich"). 
Como acostumbra Jonze, nos ofrece una visión melancólica de temas actuales pero extraños si los relacionamos entre ellos; las relaciones personales y la soledad que crece a medida que dependemos cada vez más de la tecnología. El director nos plantea un futuro, no muy lejano, en el que la vida de las personas se ha vuelto aún más individualista, fría y cómoda que en la actualidad, una vida en la que las relaciones interpersonales presenciales se van extinguiendo dando paso a las relaciones a distancia y virtuales. Más aún, redobla su apuesta y lo que claramente es una crítica a la sociedad y su abuso de la tecnología, por momentos toma matices filosóficos y románticos e introduce la idea de la evolución del amor como lo conocemos, un estado tan elevado que su comprensión resulta aún muy difícil para los seres humanos.
El film es un tanto pretencioso, es verdad, pero maneja su complejidad de manera muy natural y con una cercanía al espectador verdaderamente maravillosa, como pocos films de este estilo pueden hacerlo. Lo hace sentir identificado, lo atrapa y logra una empatía gigante para con sus personajes, siendo uno de estos nada más que ¡una voz de sistema operativo de PC!. Gran parte de esta cercanía radica en la labor de sus intérpretes, un excelente Joaquin Phoenix ("Gladiador", "Walk the line") como el protagonista principal de "Her", Theodore, la encantadora y sexy voz de Scarlett Johansson ("Los Vengadores", "Lost in Translation"), y actuaciones secundarias muy bien aprovechadas como las de Amy Adams ("Enchanted", "El Ganador") y Rooney Mara ("The girl with the dragon tattoo", "Side Effects").
El cine de Jonze no es común, no sigue los estándares habituales de Hollywood y su dinámica de guión es detallista, sin prisa y profunda. Es por esto que sus trabajos no son del agrado de la mayoría de los espectadores y a algunos incluso, pueden parecerles hasta un tanto densos. La mayoría está acostumbrada a un cine más estructurado y básico, mientras que la minoría, con un poco más de entrenamiento cinéfilo, gusta de estos desafíos que se salen del molde y lo ponen en posición de procesar no sólo la trama, sino otros elementos como la cinematografía y la estética.
Particularmente la recomiendo muchísimo a cualquier tipo de espectador ya que tanto su temática como su forma de narración pueden, por más que no sean del agrado total de la persona, movilizar reflexiones importantes y exhibir una forma hermosa de hacer cine que escasea por estos días.



11/3/2014

Tarzán: Intento fallido de “animar” el clásico

* *      REGULAR

En 1999, la factoría Disney nos trajo una versión animada de la historia creada por Edgar Rice Burroughs y nos regaló una película atractiva, divertida y con un fantástico repertorio de canciones a cargo de Phill Collins. ¿Quién no se acuerda de la emotiva “En mi corazón vivirás”? En 2014, una co-producción estadounidense y franco-alemana realizó una nueva animación basada en el Rey de la Selva. Retomando conceptos básicos de la historia original, realiza una revisión del Tarzán del siglo XIX para adaptarlo al siglo XXI, pasándolos por el tamiz de la modernidad y generando ciertos giros en la trama. El resultado es diametralmente opuesto al logrado por la versión de Disney.
Aquí la trama parte de la desaparición de los dinosaurios a causa de un gigante meteorito durante la prehistoria. Con el paso del tiempo, una manada de simios se encargan de custodiar el meteorito, una gran fuente de misterios. En la actualidad, el matrimonio Greystoke vive en la selva africana, intentando hallar la roca espacial. Tras una expedición por aire, los Greystoke mueren y sólo su pequeño hijo sobrevive, quien es adoptado por un grupo de gorilas que lo hacen parte de su familia. Criado como un simio, Tarzán aprenderá a convivir con su entorno natural hasta que se topa con Jane Porter, una joven aventurera e hija del compañero de su padre. La selva estará en peligro cuando William Clayton viaje a África con la clara intención de hallar aquel meteorito que, según se dice, tiene grandes poderes.
Creo que la intención de los productores de encontrar vetas interesantes para actualizar la historia que tanto conocemos gracias a la literatura y al cine, es algo para aplaudir y valorar. Entonces, ¿cuál es el problema de esta película? Por empezar, el gran problema radica en la animación: se nota cierta ausencia de originalidad en el diseño de los personajes y de los entornos. Debo confesar que hay un tramo demasiado similar a “Up, Una Aventura de Altura” (2009), hay ciertas recreaciones selváticas tan recargadas como las que vimos en “Lluvia de Hamburguesas 2” (2013) y varios rostros femeninos me hacían recordar a todas las películas de la blonda Barbie. Parecía un rejunte de criterios de animación que no terminaban aunarse para formar una visión propia y homogénea. Nada atractivo; pero nada.
Por otro lado, estos costados nuevos de la historia no la hacen más interesante que las versiones ajustadas a la novela original. Un remoto meteorito no realza ninguna trama si ella no es acompañada con acción y emoción. Y ese rejunte que sucede en la animación también se hace presente en el aspecto argumental. Hay momentos en que la naturaleza es llamada a auto-defenderse y un héroe único es el que amalgama esa defensa para llevarla a buen puerto, algo demasiado similar a lo que James Cameron recreó en “Avatar” (2009). Pero hay algo que falta y puede resultar imperdonable: que no se hayan propiciado momentos emotivos que toquen un poquito el corazón de quien la está viendo.
Si bien nada es nuevo y todo puede reciclarse, la idea es armar una historia con la que el espectador pueda divertirse y pasar un grato momento en una butaca. Esta versión de Tarzán, en términos generales, no defrauda pero no innova en nada a lo que ya hemos visto del niño criado por gorilas.

Crítica realizada por Leonardo Arce.


10/3/2014

Need for Speed: La versión aburrida de Rápidos y Furiosos

*        MALA

Hace mucho que no veía una peli tan ridícula y aburrida como ''Need for Speed''... Cuando uno va a al cine a ver un film pochoclero como este, sobre todo si trata de picadas y fierreros, no espera encontrarse con un gran guión ni una historia filosófica sobre la velocidad y los autos, pero sí espera mínimamente un trama decente que enganche y justifique tanta nafta y motores rugiendo. Acá no hay nada con cerebro. La trama está 100% repleta de clichés, los protagonistas no logran empatía con el espectador, el villano es pésimo y la resolución es tan previsible como básica.
Sí, está Aaron Paul que es un buen actor y super de moda debido al éxito de ''Breaking Bad'', pero debo decir que su participación en esta peli es bastante deslucida y no pega con su perfil. Tratar de convertir a Aaron Paul en un héroe de acción es un tanto raro... no va con su personalidad en pantalla. El resto del reparto, le pone ganas, pero nada más. No tienen mucho carisma y sus roles se ven mucho más secundarios de lo que realmente son. Eso no es bueno.
Para que se den una idea, tenemos por un lado a nuestro héroe, un renegado que alguna vez fue un groso, quebrado económicamente, sin la chica que ama porque se le fue con su archi enemigo. Él, humilde, trabaja en un taller y corre carreras clandestinas por la noche para pagar las deudas. Esto sucede hasta que recibe una oferta de negocio; adivinen de quien! Sí, sí, su némesis es quien le ofrece hacer las pases y ganarse unos mangos. Qué sucede luego? Oh, sorpresa, su enemigo lo traiciona y lo incrimina para que vaya a la cárcel. Esta cuestión es tan previsible como estúpida, trillada y poco original. Luego, nuestro héroe en busca de venganza, lo va a buscar cuando recupera su libertad y ahí se desata el duelo de picadas. Esto ya lo hemos visto, muchas veces.
La dinámica del film es bastante extraña también. Se le imprimió una onda demasiado seria y aburrida, que por momentos se vuelve artificial y cansa. Quiere ser más ondeada que la saga ''Rápidos y Furiosos'' pero falla de manera épica. Por otro lado el humor no llega a divertir realmente, con excepción de uno o dos gags a cargo de los secundarios. 
En conclusión, creo que más allá de que puede haber buenas intenciones, el resultado es bastante malo. No recomendable.




8/3/2014

Aires de Esperanza: Ausencia de matices

* * *     BUENA

Jason Reitman, el aclamado director de "Juno" (2007) y de "Amor sin Escalas" (2009), es un realizador que brilla en comedias rupturistas, con cierto contenido crítico y agudo. En "Aires de Esperanza" (2013), se adentra en el género del drama, pero los resultados no están a la altura de sus trabajos anteriores. Se trata de una cinta con cierta cuota de potencialidad que no llega a explotar, que cumple en términos generales pero que resulta lineal en varios aspectos.
La trama transcurre el día del trabajador del año 1987. Adele (Kate Winslet) es una mujer divorciada que atraviesa un estado de depresión permanente y que vive con su hijo Henry. Cierto día, un hombre herido se les acerca en una tienda y obliga a ambos a alojarlo en su casa. Resulta que ese hombre es Frank (Josh Brolin), un convicto condenado por homicidio que se ha fugado y que es intensamente buscado por la policía. Con el tiempo, Henry y su madre descubrirán la historia de este hombre, en tanto que Adele encuentra en Frank una compañía para su solitaria vida.
Es explícita la intención de construir la trama en torno al personaje de Adele, magníficamente interpretada por la oscarizada Kate Winslet ("El Lector"). Creo que la actriz supo dar lo mejor de sí con un papel sin matices. Adele mantiene un estado depresivo de principio a fin de la cinta. Su rostro así lo demuestra y esa expresión no cambia, ni siquiera cuando un suceso tan trascendental para su vida irrumpe de pleno. La falla, por ende, no está en el trabajo artístico de Winslet sino en el guión, que no logra matizar la personalidad de nuestra protagonista, no sabe internalizar la ruptura que se produce en su rutina diaria y no alcanza a exteriorizarlo.
El resto del elenco se encarga de cumplir. Josh Brolin hace lo que puede con su Frank, un personaje con una vida muy interesante y que se va descubriendo a cuenta gotas, pero termina ocurriendo lo mismo que con Adele: carece de los matices necesarios para enriquecerlo. De ahí deviene la potencialidad de esta historia; una potencialidad que radicaba en los matices de sus personajes para volcarlos en la trama.
Bien dirigida y muy bien fotografiada, estos aspectos técnicos no logran sostener una historia interesante pero floja (y por momentos irreal, poco creíble e incoherente), que aspira a pellizcar el aspecto emotivo del espectador. Al no lograr que queramos (y mucho menos odiar) a nuestros protagonistas, mi sensación es que al espectador le resultará un tanto indiferente lo que les suceda. Y eso, vuelvo a repetir, es un problema del libreto. Pero, a pesar de esas debilidades, termina resultando una historia que se puede ver y, por qué no, disfrutar.
Jason Reitman debe haberse quedado con un cierto grado de frustración por el resultado de su producto. No se le puede pedir demasiado, frente a una filmografía tan atractiva, pero considero que deberá revisar más el contenido de sus dramas si pretende acercarse a los buenos resultados de sus comedias.

Crítica realizada por Leonardo Arce.





7/3/2014

300, el nacimiento de un imperio: La secuela-precuela paralela

* * * *  MUY BUENA

Una grata sorpresa es este nuevo film del director Noam Murro ("Smart People"), una película que a priori fue bastante cascoteada y de la cual se decía que era totalmente innecesaria. Bueno... ¿cuántas películas épicas y de acción son "necesarias"? La verdad que el género lo que busca generalmente es ofrecer mucho entretenimiento dotado de un gran despliegue técnico y de producción respaldado por una buena historia de fondo que complete el combo. "300, el nacimiento de un imperio" no es "Gladiador", pero si de aspectos técnicos hablamos, no hay nada que envidiarle a otras grandes producciones de esta envergadura. Si a esto le sumamos una historia épica delirante que si bien no tiene rigor histórico, es atractiva y logra mantener enganchado al espectador durante los .
La estética dark, violenta y fiel a las formas comiqueras es algo que realmente se debe resaltar. Logra captar aún más que su antecesora la esencia de la viñeta y da vida tridimensional al comic de Frank Miller.  La carga de acción, sangre, acrobacias y golpes es mucha y esto es, en gran parte, el atractivo de la franquicia. 
Por el lado del guión y las interpretaciones, se puede percibir claramente que no hay una intención de recrear los hechos históricos, sino que el objetivo va por la senda de ofrecer un relato delirante y moderno que atraiga al espectador. No es la historia más profunda del año, pero es de necio tildarla de basura por no seguir un hilo histórico. Un buen recurso que utilizaron fue el de presentar la trama como un acontecimiento anterior, paralelo y posterior a lo que sucedió en "300". En lo que a interpretaciones se refiere, sus protagonistas han estado muy correctos, destacándose la presencia de Eva Green ("Los Soñadores", "Casino Royale"), no porque haya brindado una actuación shakesperiana sino porque su carisma es grande y el personaje al que dio vida es fuerte, femenino y despiadado, algo que no estamos muy acostumbrados a ver en el cine de acción.
En conclusión, es un gran entretenimiento que sigue la línea de la película se Zack Snyder y que no pretende ser una lección académica de mitología. El que disfrutó "300" no se va a decepcionar con "300, el nacimiento de un imperio". Recomendable.



6/3/2014

En la casa: Una historia entre cuatro paredes

* * * *  MUY BUENA

El director Francios Ozon viene a presentarnos una historia basada en la obra de teatro denominada “El chico de la última fila”. Ganadora de la Concha de Oro del Festival de San Sebastián en 2012, esta película francesa nuclea una serie de elementos que se ensamblan de manera magistral para ofrecernos una historia atrapante desde el primer momento.
Germain (Fabrice Luchini) es un profesor de literatura. Signado por la frustración que le generó su fracaso como escritor y por una vida aburrida y rutinaria, pasa sus días entre las correcciones de los trabajos de sus alumnos y la queja por el escaso nivel intelectual que poseen. Pero, entre esos trabajos, descubre una historia escrita por uno de sus estudiantes, quien demuestra un potencial talento para ver la realidad y volcarla en una historia. Claude (Ernst Umhauer), el chico que se sienta al final de la fila, siente fascinación por la familia Rapha y su casa. Empeñado a entrar en esa elegante casa, lo logra haciéndose amigo del hijo del matrimonio. Y a partir de ahí, le contará a su profesor, a través de periódicas entregas, la vida de aquella familia y su casa.
Es muy interesante que la relación profesor-estudiante permite que la historia vaya proyectándose. Germain guía la construcción del relato y le proporciona a Claude los recursos necesarios para que implante tensiones en en seno de la familia a los fines de generen conflictos que avancen y alimenten la novela. Por su parte, Claude se fascina por la vida de clase media burguesa de los Rapha, una vida que critica por simple y aburrida pero que anhela con fervor, ya que proviene de una familia desintegrada. Mezclando realidad y fantasía, en sus relatos va formulando intereses personales que permanecen siempre latentes, pero ocultos. Eso llega al punto tal que el profesor logra fascinación por la vida de los Rapha, compartiéndola con su esposa Jeanne (Kristin Scott Thomas); vuelve a encontrar una motivación para su vida, proyectando sobre el joven la imagen de un talentoso escritor a la que él aspiró. Pero ese ejercicio literario termina convirtiéndose en un juego peligroso cuando Claude vaya buscando un final para su historia. Peligroso para ambos.
En cuanto a los aspectos técnicos, no hay lugar a dudas de que la intención del director es acentuar el voyeurismo de Claude mediante el diseño de producción, la fotografía y la música (muy estilo teatral). La mirada atenta del adolescente se difumina de modo tal que la vida de los Rapha transcurre del modo en que sucede naturalmente y del modo en que el joven ve que sucede. Dos versiones completamente diferentes: una realidad “real” (valga la redundancia) y otra realidad “interpretada”; una realidad “genuina” y una realidad “manipulada”. Esa relación dialéctica es lo que mantiene en vilo al espectador, quien mantiene vivo su interés por saber “¿qué va a suceder?”. Ese clima cinematográfico es difícil de adquirir y el director francés debe quedarse plenamente satisfecho en ese sentido. Pero eso no debe ir en detrimento del excelente elenco, que despliega todo su talento al recrear cada personaje.
Intrigante, atrapante, delirante por momentos y aguda, la cinta explota ese deseo innato de muchos de saber qué es lo que pasa entre las cuatro paredes de un hogar determinado, de una familia determinada, de un sujeto determinado. Configura esa clásica mirada a través de la mirilla de la puerta que muchos reprochan pero que, a la vez, adoran. Quizás la película explicita esa mirada socialmente condenada, la desarrolla y la desnuda sin tapujos porque, como dice Claude al final de la cinta, “siempre hay una manera de entrar en una casa”. Y esta película es una de esas maneras.

Crítica realizada por Leo Arce.



5/3/2014

Academia de Vampiros: Entre las sagas de Harry Potter y Crepúsculo

* *      REGULAR

“Academia de Vampiros” es el nuevo ejemplar perteneciente a la estirpe de las adaptaciones cinematográficas de novelas infanto-juveniles. Hollywood ha sabido aprovechar exitosas sagas literarias y convertirlas en minas de oro, en las que se armonizaron buenas historias con propuestas cinematográficas atractivas. Lamentablemente, no estamos ante un caso de esa naturaleza. Lo rescatable de esta entrega es que demuestra todo lo que no debe hacerse con una saga literaria.
Por empezar, los elementos que constituyen la trama no son para nada originales. Un grupo de vampiros, que descienden de las grandes familias reales, son instruidos en la Academia Saint Vladimir en el arte de la magia y el control de sus poderes, en tanto que semi-vampiros son entrenados para la defensa de aquella clase ante la amenaza de la raza de vampiros malos. En este marco, Rose Hatthaway, una semi-vampiro, escapa de la academia junto a la princesa Lissa Dragomir. Tras un año de búsqueda, ambas son encontradas y devueltas al colegio. Ese regreso despertará una serie de conspiraciones que tendrán como objetivo la muerte de la princesa.
Si hay una similitud de las clases de magia que recibía Harry Potter en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería con las clases que reciben los vampiros adolescentes en la Academia Saint Vladimir, créanme: son ¿puras coincidencias? El diseño de producción, tan poco original, te transporta tranquilamente a los pasillos del famoso colegio de magia inglés. Ni siquiera tuvieron dignidad suficiente para no ser tan evidente en la copia. Incluso, hasta resultan un calco los uniformes de los estudiantes.
Si hay una similitud de las luchas de Edward Cullen y su familia con los Vulturi en la saga Crepúsculo con las batallas que se producen dentro de la Academia, síganme creyendo: siguen siendo ¿puras coincidencias? Una de las escenas iniciales muestran planos desde el aire de un bosque de pinos. Y en ese instante, tuve un deja vu. Pero más allá de eso, parece que el diseñador de los movimientos fatales de los vampiros se tragó una tras una las películas de la saga de vampiros romanticones.
Si me han creído, estarán de acuerdo en mi completa confusión. No sabía si estaba viendo una película de la saga del niño mago, con todos los misterios habidos y por haber que debía desentrañar, o si veía a Bella y Edward en una versión devaluada de Crepúsculo. ¿Qué es esto?; ¿qué estuve viendo? Sin lugar a dudas, un verdadero golpe al buen gusto, un menosprecio hacia el juicio del espectador, un verdadero robo cinematográfico, una carencia completa de originalidad y un rompe cabezas de piezas tan dispares que resultó ser muy mal armado. Ni siquiera Gabriel Byrne, el único actor que, quien escribe, pudo identificar dentro de un elenco plagado de figuritas jóvenes y bellas, pudo remar bote que hace agua por todos lados.
Pero acá no termina todo. El final de la película abre la puerta a la posibilidad de una continuidad de la historia. Ojalá alguien nos salve de la segunda parte.

Crítica realizada por Leonardo Arce.



28/2/2014

Operación monumento: Se esfuerza demasiado...

* *      REGULAR

Desde el trailer toda parecía indicar otra genialidad del director/actor/productor/guionista George Clooney, pero las apariencias en este caso engañan y bastante...
Esta nueva película tiene premisas muy buenas, como por ejemplo traer a la pantalla una temática poco explotada como la recuperación y conservación de grandes obras de arte durante la segunda guerra mundial. También cuenta con un cast de lo más talentoso y carismático que incluye nombres como Matt Damon, Bill Murray, Cate Blanchett, John Goodman, Bob Balaban, Jean Dujardin y Hugh Bonneville. Por otro lado, se nota una inteligencia creativa alta y una puesta en escena muy profesional. Entonces, ¿cuál es el problema de esta producción? La respuesta es sencilla: No se arriesga lo necesario y se esfuerza demasiado por quedar bien con Dios y con el Diablo. Clooney es un tipo que conoce muy bien la industria, sabe quienes son los que mueven los hilos y tienen peso dentro de ella. Muchos de estos sujetos, lamentablemente son snobs que viven en un mundo bastante apartado del de los espectadores y que se han quedado con una concepción de lo que es el cine un tanto vieja.
La trama que plantea el director juega con los géneros comedia, drama y bélico, pero la verdad es que se queda bastante tibio en los tres. Predomina la comedia, pero así y todo no consigue que el público se enganche. El humor es demasiado sutil por momentos y no logra sacar más que una tímida mueca en la comisura de los labios. La parte dramática tiene un lugar menor pero es la que logra mejor su cometido en el poco tiempo que tiene en pantalla. Lo bélico, está pintado al óleo directamente, con una puesta muy grande para lo poco que transmite cada uno de esos momentos. Uno no llega a creerse nunca que eso es fue terreno de batalla, no se respira la guerra, no llega a involucrar al espectador con la empresa que tienen estos hombres de los monumentos. Como dije anteriormente, no se juega por ninguno de los géneros y no logra transmitir sensaciones reales.
No diría que es una mala película, pero sí que no es una película memorable o trascendente. Hay que ser muy correcto, muy medido, muy sutil para disfrutar de este producto. El maestro Clooney no se la jugó y terminó enganchando a algunos críticos más no al espectador que es, en definitiva, quien lleva realmente la batuta en el cine. 


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